XII TALLER COLÓN DE ANÁLISIS DE PROYECTOS CINEMATOGRÁFICOS Nuestros tres tutores se complementaron firmemente para hacer el trípode más estable e interesante que pudiera sostener semejante docena. Era de esperar, ya que los tres traían una amplia trayectoria en la industria y además una larga trayectoria en el Taller Colón. Rosanna Seregni - prestigiosa productora italiana especializada en cine latinoamericano quien participó de ediciones previas del taller como tutora – los instó a pensar estratégicamente en la producción de sus proyectos mientras los desafiaba a repensarlos integralmente. Bruno Betatti – productor chileno y director del Festival de Valdivia entre tantas otras tareas que lo definen – volvió a Colón para aportar una vez más una mirada directa y clara sobre cada proyecto y su presentación. En tercer lugar, un ex participante del Taller se consolidó como parte del staff de tutores de TyPA. Rodrigo Moreno – director argentino – trabajó con cada participante en definir claramente la línea argumental de sus proyectos y en cómo transmitir de manera concreta qué tipo de película es la que se proponen realizar. Por último para los últimos días del taller y sobre todo para el pitch final se sumó Erick Gonzalez – Festival de Toulouse y Festival de Valdivia – para brindarles a los participantes una visión fresca y renovada sobre sus presentaciones. Pero nada es posible sin el núcleo de este taller: la docena de participantes con su docena de proyectos. Luego de una muy difícil selección (por parte de David Oubinia, Agustina Llambi Campbell e Ilse Hughan) de entre los más de 250 proyectos que llegaron, llegamos al grupo de talleristas 2011 que contaba con dos particularidades que lo distinguían. Por un lado, solo una valiente mujer quedó seleccionada dentro de los doce: Bárbara Pestán Floras le hizo frente a la horda masculina haciendo gran honor a su mención como Miss TyPA 2011. Por otra parte - aún cuando en el taller siempre se intenta tener participantes de distintos países latinoamericanos - este año fue el grupo en el que tuvimos la menor cantidad de argentinos – solo dos – y la mayor cantidad de cineastas de otro países latinoamericanos (incluyendo por primera vez un director Cubano!). Nos enorgullece saber que tanto el cine como el taller están creciendo en toda la región, y que cada vez recibimos más proyectos interesantes de todos los países. Empezando, por supuesto, por las mujeres, Bárbara Pestán Floras viajo de Chile para trabajar en su proyecto Joselito. A lo largo de los seis días trabajó en acrecentar y hacer visible el vínculo opresivo de amor y odio que transitan un padre y un hijo en una isla del sur de Chile. Así como la angustia y la tensión entre sus personajes va creciendo gradualmente y casi imperceptiblemente en su película, la riqueza del proyecto y la participación de Bárbara en el taller fueron creciendo para culminar en el pitch final. También de Chile, vino Felipe Azúa con un proyecto que ocurre en otra isla de Chile donde el tiempo parece no pasar de a ratos pero la modernidad parece invadir de a otros. En su proyecto Felipe indaga sobre los cambios, las sensaciones y las emociones - sobre aquello que permanece igual y aquello que cambia forzosa o voluntariamente – de una familia de la isla que comienza a acercarse a los avances, ritmos y tiempos del continente. Mariano Luque de Córdoba Argentina también abordó la complejidad de los vínculos familiares y su relación con el entorno pero con un enfoque muy diferente. A partir de pequeñas historias cotidianas Mariano se propone retratar el vínculo maternal que se genera - ya sea por sus entornos, sus profesiones, o realidades - en esas relaciones aún cuando no hubiera un vínculo biológico real. Un trabajo preciso en imágenes, en diálogos y en la dirección de actores, son algunas de las herramientas con las que cuenta el director para transmitirnos esa cualidad del amor maternal. El proyecto de Felipe Guerrero de Colombia también se compone de distintas historias que en su caso confluyen para abordar el tema del desarraigo y de los viajes forzosos tan comunes dentro de Colombia a raíz de los conflictos internos y la violencia en el país. Las tres mujeres que protagonizan la historia emprenderán su viaje hasta Bogotá, transitando los distintos paisajes del país mientras que transitan los distintos estadíos que involucra el proceso de abandonar todo y comenzar de nuevo. Un proyecto muy colombiano pero que hace referencia a aquello que trae aparejado la violencia en vez de centrarse en ella directamente. Juan Carlos Ponce, el tercer chileno del grupo, también trabaja, a su manera y en otro contexto, en una historia de superación y conocimiento personal en un entorno violento y desmotivador. Renzo, su personaje principal y eje central de la película, es un adolescente que vive en un pueblo de pocas oportunidades y pocos desafíos en Chile, pero que está determinado a hacer lo posible para salirse de esa realidad opresiva. La mirada y la fuerza de Renzo son las líneas que conducen el proyecto y por las que transitamos las decisiones que debe enfrentar. El proyecto de Armando Capo de Cuba también se enfoca en el crecimiento de un niño y cómo su transición a la adolescencia y adultez se ve afectada por las circunstancias históricas y sociales que lo rodean. A través de la mirada de este niño, Armando aborda un período clave en la historia de Cuba – aquel de los balseros – pero sobre todo transmite las sensaciones y emociones que puede implicar ese contexto para un niño que está en un período de crecimiento en el que todo de por sí se vuelve confuso, emotivo y frágil. El proyecto de Frank Benítez de Colombia, trabaja sobre la construcción de dos personajes y cómo ellos acarrean sus propias historias de sus pasados mientras confluyen en un presente lluvioso. La complejidad de esas personajes, la pesadez de sus historias, la soledad de sus presentes y como entorno una lluvia que empieza a remover y a alterar una aparente estabilidad, son algunos de los elementos que componen y conducen el proyecto. También en gran parte conducido por la construcción de sus dos personajes principales, el proyecto de Diego Mondaca de Bolivia, nos transporta en el tiempo hasta la Guerra del Chaco. Allí inmersos en la aridez del chaco boliviano se encuentra un ejército boliviano diezmado, a la orden de un general alemán que ambiciona grandes éxitos bélicos boliviano que solo intentará confundirlo. Ir mostrando los matices de estos dos personajes a medida que pasan los días en el chacho y que las batallas se vuelven más lejanas, es la intención de Diego y parece tenerlo claro. El proyecto de Fernando Zuber retrata la historia de un hijo y un padre ciego que viajan juntos a una Formosa que el padre había conocido mientras veía. A través de esta historia Fernando propone abordar los matices que pueden existir en una relación familiar, y la manera en la que a veces el rol del padre y el del hijo se confunden, llegando a que éste último cargue muchas veces con el rol de cuidado y guía propios de un padre. Los diálogos entre estos dos personajes y la voz de ese hijo narrando todo lo que él sí ve, será en gran parte lo que conduzca la historia y las emociones que ella evoque. En un estilo completamente distinto al del resto del grupo, plantea su proyecto el director uruguayo Alex Piperno. Un barco en altamar, una puerta que conduce a un departamento en la ciudad, una chica con un poco de barba, un grupo de traficantes chinos y un chico que limpia ventanas son solo algunos pocos de los elementos que se entrecruzan en una historia compleja que tiene elementos de fantasía pero que Alex presenta con un enfoque natural y casi cotidiano. El proyecto de Kiro Russo de Bolivia, por su parte, conduce también a un universo que puede resultar irreal pero que existe muy cerca: el mundo de las minas. Su proyecto retrata desde la ficción aquel universo tan particular en el que entre la oscuridad de la mina se encuentran afuerinos – aquellos que no pertenecen a la mina desde siempre -, líderes claros, jerarquías inquebrantables y ladrones de minas, entre tantas otras cuestiones. or último, el proyecto de René Guerra de Brasil aborda el tema de la sexualidad y el género, y plantea hasta qué punto esos términos son solo construcciones y armaduras que cada persona elige para encarar el mundo. A través de la historia de Lili, René presenta el universo de las travestis en San Pablo y los prejuicios que existen en torno a esas figuras. Lili se adentrará en ese universo, para ir descubriéndose a ella misma e ir eligiendo cuál es la armadura, la construcción física, que ella quiere llevar. Recuperamos así algunos – y definitivamente solo algunos – de los temas que atravesaban los doce proyectos de la última edición del taller. A partir de cada uno de esos proyectos y de sus líneas argumentales es que cada participante trabajó en desarrollar su mirada como cineasta, el tipo de películas que tiene la intención de realizar, y sus fortalezas como director, que son al final de cuentas el foco principal del taller. Por último, es un placer anunciar que el CineMart del Festival Internacional de Cine de Rotterdam, representado en el taller de Colón por Jacobine van der Vloed, decidió seleccionar a cinco de los doce realizadores para concurrir a ese Festival y formar parte del taller Rotterdam Film Lab para productores/directores noveles. En febrero de2012, viajarán a Holanda Mariano Luque (Argentina), René Guerra (Brasil), Diego Mondaca (Bolivia), Fernando Zuber (Argentina) y Frank Benítez Peña (Colombia). A ellos se les sumará Felipe Guerrero quien había sido invitado a presentar su documental en el festival, y ahora se le extiende la invitación para participar del Rotterdam Film Lab. El doce es un número con muchos simbolismos, pero entre otras cosas, dicen que es el símbolo de la perfección y la unidad. Definitivamente la perfección no es el objetivo del taller, pero sí apuntamos a perfeccionar y apoyar el desarrollo de nuevos cineastas jóvenes de América Latina que tengan visiones propias. En cuanto a la unión en cambio, sí la perseguimos. El taller existe en gran parte para tender redes entre esos mismos participantes y a través de esto, tender lazos entre la cinematografía de la región y luego con otras regiones. Muchas gracias a los doce participantes que se unieron al taller en 2011 y que compartieron sus proyectos. Ya son doce las docenas de participantes pasaron por el taller y vivieron esa experiencia. Una docena de ediciones no es poco. Sigamos. Este programa está organizado con la colaboración de: International Film Festival Rotterdam (IFFR) / CINEMART; MEDIA Mundus International; Cinergia / Fondo de fomento al Audiovisual de Centro América y el Caribe; Festival Internacional de Cine de Valdivia / AustraLAB; Dirección Nacional de Cinematografía de Colombia; Fundación Universidad del Cine / FUC; Fundación PROA y la Embajada de Brasil en Buenos Aires. |
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